Un pequeño cambio que hace renacer la melancolía. Un hecho que constata el progresivo crecimiento de nuestra pequeña. Ahora se la ve tan diminuta en su nueva cuna... pero más a sus anchas. De hecho, la noche de su estreno la durmió del tirón sin dispertarse ni una sola vez. Desearíamos dilatar el tiempo pero... la vida sigue hacia adelante. Hace unos días comenzó con el Dádádá, Tátátá... con más notoriedad. En la guardería por el momento no se quejan con ella, aunque desayuna poco (100, 110) para una niña de su edad. Come mejor (ya está con el pollo) y merienda muy bien. Han alucinado en la guardería porque duerme bastante, después de cada comida, después de jugar un poco...