Acabo de leer un post de (Papá en prácticas) muy interesante que me ha despertado el deseo de echar las redes al pretérito tiempo para recuperar perdidas reminiscencias de la infancia. Las instantáneas, en ocasiones ayudan, otras veces nada. "¿Soy el que sale en la foto en un rojo deportivo de pedales ataviado con unas gafas de sol y un gorro de lana con pompón, sonriendo a la cámara en mitad de una carreterita, que separa la huerta de la casa de mis abuelos?" Parece ser que sí. Pero no recuerdo nada a pesar de verlo retratado. Parezco feliz. Y es cierto. Tuve una infancia feliz. Pero si no es por la foto jamás tendría conocimiento de aquel bólido rojo tan maravilloso, salvo que me lo contara mi familia. Así que ya tenemos dos formas de acceder a mi memoria histórica: Familia y Fotos (FF). Menos mal que está la familia para verificar la instantánea, sino me sentiría como el replicante de "Blade Runner" sin más recuerdos que los implantados de algún que otro humano ciudadano.

Estos días Inés está muy incómoda por las tardes. Le da por llorar mucho. Hablando con la cuñada y demás madres parece ser que es algo normal en algunos niños. Lo que le gusta a Inés es que la saquemos de paseo y con el traqueteo del cuco quedarse dormida. Quizá es demasiado pequeña para retener en su corta memoria histórica los paseos que le daban sus padres por el pueblo, pero las (FF) estarán con ella para recordárselo siempre que quiera.